lunes, 10 de febrero de 2014

Gabriela Podestá Sánchez, la Guerra del Verso y la bandera del humanista

La Guerra del Verso
Poemario de Gabriela Podestá



2 

"Tengo la tendencia de perderme entre los campos, entre los ojos de los abecedarios; en la quietud de las amarras y los rasguños de la inspiración. 

¿Quién tilda las preocupaciones?, así el verso asomándose con su ejército de horizontes en pleno día. Luego mis pies como sabuesos olfateando rastros. Así, entre sinestesias, fallo; y divago entre las memorias, hurgando indecisiones. Luego las brumas de la tristeza me llenan o me ocultan. Allá, vienen los cuervos. La guerra me invade nebulosa" (Podestá Sánchez, 2013, p. 16).


No en vano cae la forma de lo nuevo del luto mediocre de la fábula de la flecha que atraviesa la noche del brillo mullido de la sinceridad del roto rencor 
de todos los pensamientos ardiendo en el horizonte, en las líneas del destino que callan en el lienzo" (Podestá Sánchez, 2013, p. 20).


¿En qué momento pasó la ciudad a ser patio de recreo? Renglones baldíos. Divagar, como el ir y venir del cuerpo. Llegada la edad ¿seremos héroes?, ¿pero ser héroes no es batalla perdida?, ¿signo de ambulantes? Junto a campanas te busqué, y lloré entre fósiles y lo perdido te busqué entre la luna primate (Podestá Sánchez, 2013, p. 21).

14 

"Fusiles
captus 
sangre 
versos 
campo frío 
campo de grito 
y ratas corriendo detrás de nosotros" (Podestá Sánchez, 2013, p. 28).

20 

"Lejos de ellos esconderé la tristeza 
quedan pocas horas 
la guerra invade todo 
vuelve a los latidos como origen 
Lejos de fosas y cal esconderé la tristeza" (Podestá Sánchez, 2013, p. 34).

24 

"El mar      el cielo      la tierra 
¿qué olor de cuchillo a vuestro lado? 
¿qué tiempo duerme? 
¿qué industria juega? 
¿qué vida?" (Podestá Sánchez, 2013, p. 38).

27 

"Se escarba en el lenguaje crudo 
la vanidad del día y el vacío 
la precocidad de la esquina y los faros 
la resistencia a lo perecedero 

¿quién bosteza? 
¿quién muerde sin almorzar? 

La guerra del verso 
constelación de los héroes…" (Podestá Sánchez, 2013, p. 38).



La Guerra del Verso o
el tiempo de la vida
Por: Ursula A. N. Podestá Sánchez.
  
La metáfora exaltada de los tiempos actuales, se ubica entre los paradigmas, la tecnología micro portable, y el hombre en sí; junto a un rebrote de la información y su irradiación de manera rápida en diversos medios y/o soportes como fuentes; esto, en un plano cultural.

La Guerra del Verso, es la preocupación del hombre, la sociedad y el humanismo. Es la perseverancia, la bandera del humanista en un entorno lleno de conflictos naturalizados.

Es así que, el verso no se ajusta a los nuevos fantasmas de la colectividad, sino que tiene que invocar a la Poesía. Y manifestarse en diversos actos y situaciones tratando de sostener a un sol tenue que transfigura al poeta en “guerrero”, soldado de la vida, de la armonía colectiva.

Es así que la lucidez y el instante del reconocimiento del entorno se hace una trinchera, de verbo inevitable, de acto que se desenvuelve detrás de las cortinas del mundo que conocemos. Conciencia de sobrevivencia:

“…
Estoy de vigilia, y sé que detrás de los muros estás, más allá de las luces y las contraseñas. Junto a mis botas te pienso, paso a paso. No importa si la noche se cae más o si tuviera que acuchillarla cuando no reconozca el santo y seña.”

Más allá de las academias, de la urbe, el “soldado poeta” trata de unir el principio con el presente, y para ello recurre a los rituales; para desenmascarar artificios culturales que son moda, o elementos efímeros que perecen entre los hombres. Hay una búsqueda inquebrantable de la novedad, como punto ciego.

“No en vano cae la forma de lo nuevo
  del luto mediocre de la fábula
  de la flecha que atraviesa la noche
  del brillo mullido de la sinceridad
  del roto rencor
  de todos los pensamientos ardiendo
  en el horizonte, en las líneas del destino
  que callan en el lienzo.”

Las preguntas más crudas de Gabriela Podestá es: qué viene haciendo la ciudad con sus héroes, o por lo menos, en qué ángulo reconocer el latido vivo de alguno. Es así que se incorporan las jaulas y la proscripción frente al deseo más febril, cantado en este poemario, el valor a la libertad.

“Tus fauces
  mi herida
  tus ojos inciertos
  unilateralmente libertad.”

Es así que este valor retornará, trajinante o como quien deambula en un campo de guerra; se hace anhelo, con una inmensidad que la poeta sabe que está lejos de los sentidos y del conocimiento de los hombres. Es así el hermetismo: la luz gigantesca que desaparece por tanta luz ante los ojos del mundo.

Sabe de los elementales, también del tiempo que devora a la humanidad. La poeta, entonces, se hace camino y pluralidad como lejanía, acantilado, piedad, promesa de meta…; harta de las fosas de la muerte, de la indiferencia de los nuevos tiempos. Busca, entonces, la armonía libre, la mano del compartir, hacer florecer una sociedad de vida.

“Bailo para que los días sean libres

  fabrico hábitos
  donde se niegue los adioses

  donde los trenes no sean más cadáveres.”

Gabriela Podestá Sánchez, entonces clama el tiempo de la vida, aunque el pesimismo colectivo sea parte de la historia; ella insiste con su voz.

“El mar          el cielo           la tierra
 ¿qué olor de cuchillo a vuestro lado?
 ¿qué tiempo duerme?
 ¿qué industria juega?
 ¿qué vida?”

Es así que conjura al presente como acto de compromiso entre los hombres.

“La guerra del verso
  constelación de los héroes…”


Ursula A. N. Podestá Sánchez.[1]
Arequipa, Octubre de 2013.




[1] Poeta, investigadora, editora y promotora cultural en la ciudad de Arequipa. Directora de Ambedue, revista de difusión científica y humanidades.

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